Convierte a tu alien en tu aliado

Estoy enfadado. Muy enfadado. Por mi mente pasan sentencias demoledoras: se va a enterar, no perdono ni una más, ahora mismo desaparece de mi vida o aún peor, le voy a dar donde más le duele.

Una parte de mí se da cuenta y se pregunta, ¿cómo es posible que me esté refiriendo a esa persona? Puede ser mi pareja, o mi padre, o mi hermana o un amigo muy querido; alguien por el que en ocasiones me he sentido capaz de darlo todo, hasta la vida. Y ahora sin embargo me pregunto ¿dónde se ha ido todo ese amor? ¿por qué no encuentro la manera de sentirlo? Quisiera sentirlo y aferrarme a él, pero no puedo.

Sólo puedo sentir rabia y frustración, a ratos tristeza… y miedo, mucho miedo de que vuelvan a hacerme daño, a hacerme de menos, a engañarme, a tomarme el pelo y a dedicar sus atenciones a otros que no se lo merecen como yo.

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Si te has sentido así alguna vez, y aún dándote cuenta de todas estas contradicciones eras incapaz de frenar estas voces y de dejar de imaginar terribles castigos y revanchas conoces al alien del que va este artículo.

Para algunos empieza como una pelota en el estómago, para otros como una especie de arritmia cardiaca y para otros como un jarro de agua helada que les cae sobre la cabeza. Para todos, es un ente que se despierta y  acaba apoderándose de todo nuestro ser, de nuestras sensaciones, de nuestras emociones y de nuestros pensamientos para asegurarse el control de nuestras respuestas.

Solemos llamarlo lo peor de nosotros y los que lo han conocido evitan volver a cruzarse con él. Entramos en modo supervivencia y desaparecen la aceptación, la empatía, la compasión...

¿De qué está hecho este alien para ser tan poderoso? Muy simple, está hecho de nuestros miedos inconscientes. Del recuerdo de experiencias que evitamos repetir a toda costa porque nos hicieron sentir que estábamos a punto de caer por un pozo sin fondo del que nunca lograríamos salir.

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El Eneagrama describe 9 tipos de aliens conforme a distintos tipos de esos miedos que quedan latentes en nuestro inconsciente.

  • Los tipos Uno sacan su alien en los momentos en que pueden señalarse sus errores e imperfecciones, cuando se destapan sus culpas o les descubren haciendo lo contrario de lo que predican.

  • Los tipos Dos lo hacen en los momentos en que sienten que nadie los quiere y que tienen que hacer algo para ganarse un amor que no merecen, o cuando después de hacerlo no reciben el pago afectivo que anhelaban.

  • El alien de los tipos Tres se muestra en las situaciones en las que se sienten ignorados o minusvalorados, más aún si otros reciben atención o reconocimiento haciéndoles sentir que valen menos que ellos.

  • El alien de los tipos Cuatro surge con la sensación de no encajar en ningún sitio, de no ser entendidos ni aceptados por no ser como los demás, por no ser aptos para conformarse y ser felices.

  • Los tipos Cinco alimentan su alien con la incertidumbre que produce no sentirse suficientemente preparados para lo que se presenta y saber que nadie va a ayudarles desinteresadamente, que la vida se cobrará un precio.

  • Los tipos Seis con la ansiedad de un peligro o desastre inminentes que minará el frágil orden de su mundo, con el deseo de confiar en los demás y la duda sobre ellos y sobre sí mismos.

  • El alien de los tipos Siete crece con su insatisfacción permanente por no poder salirse siempre con la suya y tener que aceptar límites y transitar por experiencias desagradables, dolorosas o simplemente no deseadas.

  • Los tipos Ocho usan su alien para amenazar e intimidar cuando se sienten expuestos, en peligro de romperse y dejar ver una vulnerabilidad con la que piensan que todos se cebarían hasta someterlo y anularlo.

  • Los tipos Nueve emplean su alien para aislarse de los que les hace sentirse intranquilos y para resistirse pasiva y tozudamente a cualquier cambio en sus rutinas o en su ritmo habitual de hacer las cosas.

Para cada uno de ellos es el mecanismo para asegurarse de que no caerán en la oscuridad del pozo sin retorno y como está construido sobre miedos inconscientes se activa de manera inconsciente.

Nosotros hacemos esfuerzos por entender cómo nos sentimos y justificar nuestros comportamientos y el alien desarrolla con este fin argumentos que nos parecen lógicos. En vez de hacernos cargo del bicho nos dejamos enredar por él y nos convertimos en paladines de la perfección, la solidaridad, la eficacia, la originalidad, la racionalidad, el orden, la libertad, la justicia o la armonía.

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Por eso resulta tan difícil reconocer nuestros miedos inconscientes y más aún integrarlos en nuestra vida de forma positiva.

Lograr hacerlo es convertir el alien en aliado, es pasar del modo supervivencia al modo creación, es desprogramar nuestro inconsciente para convertir las trampas en recursos.

Es un trabajo largo que comienza con la auto-observación del alien, mirarlo con sorpresa y darnos cuenta de las cosas que antes no veíamos: lo transitorio de sus soluciones, el dolor que provoca el los demás, lo alejados que quedan los resultados de nuestras intenciones en la mayoría de las ocasiones…

El autodescubrimiento es un periodo de no hacer, de mantenerse observando sin cambiar nada, de comprender al alien y de agradecerle sus esfuerzos por defendernos, sin juzgar y sin juzgarnos, con curiosidad y dando cobijo amoroso a nuestras sensibilidades.

Después comienza el proceso de desactivar sus interruptores anclándonos en el presente y descubriendo que la realidad cambia a cada momento y resulta mucho más productivo fluir con el río que intentar cambiar su curso.

Por último, viene el proceso de reensamblar al alien, un trabajo profundo que abarca mi parte instintiva, mis patrones emocionales y relacionales y mi sistema de creencias, para convertirlo en el vehículo que nos permita desplegar nuestros potenciales, cumplir nuestros sueños y realizar nuestra misión.

Así cada alien se convierte en un aliado.

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  • El alien Uno se convierte en el que nos ayuda a ver más allá de las formas y reconocer la perfección de cada cosa y cada momento, donde nada necesita ser mejorado, sino celebrado y reverenciado.

  • El alien Dos en el que nos abre al amor incondicional, a las relaciones nutritivas en las que el regalo es poder amar y repartir amor sin esperar nada a cambio porque experimenta que el amor es el que mueve el mundo.

  • El Tres en el que nos hace valorar el ser sobre el hacer, el que busca lo auténtico y genuino, reconoce los potenciales, encauza los talentos y percibe la grandeza a los que todos estamos destinados. 

  • El Cuatro en el que aprecia y se deleita en la diversidad sin comparar entre los diferentes porque sabe que cada uno es una manifestación única e irrepetible de una misma fuente que nunca se repite en sus expresiones.

  • El Cinco en el que es capaz de ver la realidad sin filtros y aprehenderla sin tener que diseccionarla, como el despliegue de un flujo continuo de renovación inagotable que provee lo que es necesario en cada instante.

  • El Seis en el que encuentra el sentido verdadero de todo lo que ocurre, percibiendo la inteligencia que dicta el funcionamiento del Universo, donde el único caos es la incapacidad de nuestra mente para entenderlo.

  • El Siete en el que nos empuja a fluir con la realidad dejándonos empapar plenamente con cada experiencia, confiando en el ritmo y la oportunidad con los que los cambios se presentan.

  • El Ocho en el que nos abre a dejarnos tocar por la vida intensamente sin miedo de ser dañados, con consciencia de que la vida nos cuida y en que nuestro auténtico ser, como la vida, es indestructible.

  • Y el Nueve en el que percibe la conexión de todo lo que existe, cómo formamos parte de una gran cadena que es más que todos los eslabones, que permanece unida aunque los disgreguemos por el tiempo y el espacio.

Lo mejor de todo es que mientras que alien sólo tenemos uno (con dos de repuesto, como las maneras de hinchar un chaleco salvavidas) si conseguimos integrarlo, el aliado en que se convierte es siempre el mismo (más conocido como nuestra esencia) manifestando la cualidad que el presente requiera en este momento.

 

Así que si alguna de estas cualidades te conmueve y te has reconocido en el alien correspondiente, ¡enhorabuena! ya has dado el primer paso para convertirlo en tu aliado…